Una lucha histórica

Es evidente que hombres y mujeres somos diferentes en muchísimos aspectos. Pero, ¿por qué histórica y culturalmente la mujer siempre ha ocupado una posición inferior?

Por suerte, la mujer siempre ha luchado para mejorar esta situación. De hecho, fue el 10 de julio de 1910, hace ya más de 100 años, que se produjo en Barcelona la primera manifestación multitudinaria de mujeres de la historia en nuestro país.

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Y fue en el 1918 cuando nació la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, que defendía reformas en el Código Civil, la represión de la prostitución legalizada, la promoción educativa y el derecho de la mujer a ejercer profesiones liberales. En 1924 se aprobó el Estatuto Municipal y por ello Primo de Rivera concedió el voto a las mujeres. Sin embargo la ley nunca se llegó a poner en marcha y  no fue hasta 1929 cuando se sentaron 13 mujeres en la Asamblea Nacional Consultiva.

Finalmente, se recogió en el artículo 36 de la Constitución el reconocimiento del derecho al sufragio y la igualdad entre hombres y mujeres. Pero la situación de la mujer no empezó a mejorar hasta los años sesenta. Fue entonces cuando se aprobó la Ley de Derechos Políticos Profesionales y Laborales de la Mujer permitiendo que pudiéramos incorporarnos a la vida laboral. Todo ello reforzado con una importante transformación socioeconómica y cultural gracias al desarrollo del turismo y de la industria, que modernizó nuestra sociedad.

El artículo 14 de la Constitución Española de 1978  recoge las leyes del divorcio y del aborto, entre otros principios a favor de la igualdad.

http://artigoo.com/podemos-hacerlo-cartel-mujer-trabajadora

Sin, embargo, el cambio no se debe hacer sólo en las leyes. Siempre tiene que ir acompañado de un cambio de mentalidad por parte de todos los integrantes de nuestra sociedad: hombres, mujeres, niños y niñas.

Photo Credit: MediaRed Flickr via Compfight cc

Empezando desde la educación y el respeto y predicando con el ejemplo. Hay que evitar las diferencias salariales y laborales, la violencia de género, los micromachismos diarios, la mentalidad sexista, etc. Y todo tiene que empezar con un cambio de pensamientos, de mentalidad, de manera individual, cada uno con uno mismo.

A pesar de toda esta lucha y de lo que ya hemos conseguido, es perplejo encontrar tanta falta de lógica y que, a pesar de los siglos, continuemos, en muchos casos, en un injusto segundo plano.

Los micromachismos

Diariamente,  todas las mujeres del mundo, en mayor o menor medida, sufrimos las consecuencias de vivir en una sociedad machista. En España, no es diferente, hay muchísimo machismo del que algunas personas ya están tan acostumbras que dejaron de ser conscientes.

Por ese motivo, es invito a reflexionar, a darnos cuenta de lo inaceptable que es el machismo y que sucede continuamente. Os invito a que veáis estos vídeos con ejemplos reales de nuestra sociedad. Podemos observar casos cotidianos como llevar tu coche al taller y que el mecánico no te mire cuando habla por sobreentender que no tienes ni idea de estos temas; comentarios desagradables como “que se te va a pasar el arroz”; la sensación de compromiso y obligación a que todas las mujeres queramos y debamos tener hijos; a soportar a hombres que no entienden un “NO” por respuesta a sus insinuaciones; a que se nos juzgue por la ropa que elegimos, etc. Pero aún es más grave la sensación de miedo que muchas hemos sufrido cuando se han metido con nosotras hasta el punto de acelerar el paso o cambiarnos de acera; que se te juzgue por no tener un cuerpo perfecto; por si tienes “mala cara” por si no te maquillas; tener que estar y ser siempre perfectas.

https://www.youtube.com/watch?v=MB-ySGEYF10

Mujeres exitosas y poderosas  

Que lo tengamos más difícil, no quiere decir que no sea posible. Me gustaría hacer mención para honorar y admirar a algunas de las mujeres más poderosas en nuestro país según la revista Forbes en el 2017.

http://www.lavanguardia.com/de-moda/feminismo/20170831/43935472324/las-diez-mujeres-mas-poderosas-de-espana.html

El primer lugar es para Ana Patricia Botín considerada la mujer más poderosa del país. Estudió en Harvard y es licenciada en Economía en la universidad de Bryn Mawr College (Filadelfia, Estados Unidos). Es la presidenta y consejera ejecutiva del Banco Santander, consejera delegada de la filial británica del mismo grupo, miembro del consejo de administración de Coca-Cola y Business Ambassador para el gobierno británico.

En segundo lugar, tenemos a María Dolores Dancausa. Se licenció en Derecho por la universidad San Pablo CEU y ha realizado varios cursos de dirección también en Harvard Business School. Desde el año 2010 es consejera delegada de Bankinter y en 2016 la empresa alcanzó beneficios inéditos haciendo así honor a su reputación como una de las directivas más exitosas a nivel europeo.

En tercer lugar contamos con Paloma Escudero, Directora de Comunicación de UNICEF que consiguió que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia multiplicara sus alianzas con los sectores público y privado.

https://www.google.es/search?q=Paloma+Escudero

En cuarto lugar resaltamos a María Dolores de Cospedal, Ministra de Defensa, secretaria general del Partido Popular y presidenta del mismo partido en Castilla La Mancha. Es jurista de oficio y es licenciada en Derecho por la Universidad CEU San Pablo e ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Abogados del Estado en 1991.

Y el quinto lugar lo ocupa Carme Ruscadella, chef y empresaria. Tiene dos restaurantes: uno en Sant Pol de Mar (El Maresme, Barcelona) y en Tokio (Japón). Ha conseguido siete estrellas Michelín en total, convirtiéndose en la cocina con más estrellas del mundo.

La reflexión

Nos queda muchísimo por conseguir y alcanzar. Hemos logrado una mejora importante que hay que valorar pero no conformarnos. Aún tenemos que conseguir la igualdad en muchísimos sentidos. Por ejemplo, la portavoz socialista de Igualdad, Laura Berja, denunciaba que la diferencia salarial, según el Instituto Nacional de Estadística, es alarmante porque las mujeres cobramos una media del 23% menos que ellos.

Paralelamente, hay que conseguir un cambio social y éste radica en el cambio de mentalidad en cada uno de [email protected], de manera individual. Saber detectar al vuelo cuándo se produce un micromachismo, de no permitirlo, de hacernos respetar, de unirnos y apoyarnos. Depende de nosotras que este cambio se realice antes o después. Y no me cabe la menor duda de que lo vamos a conseguir. Y no sólo por nosotras, sino por la memoria de todas las que se han quedado por el camino perdiendo sus vidas por esta causa, y por las futuras generaciones que llegarán, se lo debemos.